Técnicas de inyección en cerdos: rutas, cuidados y prevención de residuos
La aplicación adecuada de inyecciones en porcicultura es clave para la sanidad animal y la seguridad alimentaria. Descubre las vías recomendadas, cuidados y riesgos de una mala práctica.
La vacunación en cerdos y la correcta aplicación de inyecciones son prácticas esenciales para mantener la salud de los animales y asegurar la calidad de la carne destinada al consumo humano. Más allá de la elección del producto, la técnica utilizada influye directamente en la eficacia del tratamiento, la prevención de abscesos y la reducción de residuos en los tejidos.
Por ello, conocer las vías de administración, el manejo del material y las medidas de bioseguridad en granjas porcinas resulta fundamental para optimizar la sanidad y productividad en las granjas porcinas.
Vías de administración en porcicultura
Existen cuatro rutas principales de aplicación, cada una con ventajas y limitaciones:
Subcutánea (SQ): frecuente en lechones lactantes. El sitio recomendado es el pliegue de piel del flanco o detrás de la oreja. Permite aplicar volúmenes moderados sin dañar músculos ni nervios.
Intramuscular (IM): la más común en cerdos de todas las edades. Se recomienda aplicar en el cuello, detrás de la oreja, para evitar daños en cortes valiosos de carne. La absorción es rápida, pero requiere técnica adecuada para no lesionar estructuras nerviosas.
Intraperitoneal (IP): poco utilizada por el riesgo de peritonitis y adherencias que pueden afectar la reproducción. Solo debe emplearse bajo supervisión veterinaria.
Intravenosa (IV): usada principalmente para anestesia o tratamientos específicos. Las venas de la oreja son las más accesibles, aunque difíciles de canalizar.
Tabla orientativa de vacunación en cerdos (correcta aplicación)
Nota: Los programas pueden variar según estatus sanitario, región y recomendaciones del médico veterinario.
Factores que influyen en la técnica de inyección
La edad, el tamaño del animal, el producto a administrar y el volumen influyen en la selección de la aguja y la vía de aplicación. En lechones, las dosis no deben superar los 2 cc por sitio, mientras que en cerdas adultas se pueden administrar hasta 10 cc, distribuidos en varios puntos para evitar daño muscular.
También es esencial escoger agujas de diámetro y longitud apropiadas según la viscosidad del producto y el tipo de aplicación.
Selección y cuidado de agujas y jeringas
Las agujas pueden ser reutilizables de acero inoxidable o desechables. Aunque las desechables son más accesibles, las de acero ofrecen mayor resistencia y menor riesgo de rotura dentro del tejido.
Las jeringas automáticas facilitan la aplicación de grandes volúmenes en poco tiempo, pero requieren limpieza y desinfección rigurosa. Esto es especialmente importante cuando se emplean vacunas vivas modificadas, que pueden inactivarse por residuos de desinfectantes.
Problemas frecuentes asociados a las inyecciones
Entre los problemas más comunes destacan:
Dosis incorrectas por mal manejo del animal.
Reacciones adversas a fármacos.
Formación de abscesos por higiene inadecuada.
Rotura de agujas dentro del tejido.
Residuos en la carne por no respetar los tiempos de retiro.
Estas fallas comprometen la inocuidad del producto final y la confianza del consumidor.
Una técnica adecuada de vacunación y medicación en cerdos es esencial para garantizar la eficacia terapéutica, la salud animal y la seguridad alimentaria. Respetar las dosis, las vías de aplicación, las normas de bioseguridad en granjas porcinas y los periodos de retiro permite mantener altos estándares productivos en las granjas porcinas y fortalecer la confianza del mercado.
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